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Ejercicio con niños: para conocer sus miedos

  Los niños son más introvertidos de lo que pensamos. Si les preguntamos abiertamente por algo

nos responderán con sinceridad y claridad, esa claridad que a los adultos nos suele dejar asombrados. Pero también se preocupan mucho por los adultos que les rodean y a los que quieren, y si consideran que alguna cuestión personal, algún miedo o problema, puede causarnos dolor no nos lo contarán, para protegernos. Los niños son muy fuertes y saben aprovechar los pequeños placeres de la vida al máximo, no como los adultos que si estamos tristes estaremos tristes para todo y durante un tiempo. Por lo tanto hay que estar muy al tanto de su estado emocional porque pueden despistarnos. Parece que pasan de la tristeza a la alegría en un abrir y cerrar de ojos y entonces dejamos de preocuparnos, pero puede que el problema que causaba dolor siga sin solucionar, la única diferencia es que ellos sí saben disfrutar de la vida, cualidad que vamos perdiendo con los años.
No soy partidaria de tratar a un niño como a un adulto porque no lo és, y no tiene porqué cargarse con responsabilidades de adulto por la misma razón. Pero sí que es necesario tratar y hablar a nuestros niños con inteligencia, porque en eso nos superan en mucho. Y por inteligencia me refiero básicamente a sentido común. Todos los días deberíamos mantener conversaciones con nuestros pequeños de asuntos variados, para que aprendan, para que aprendamos nosotros y para que sientan que pueden contarnos lo que quieran.
  Otra forma de conocer sus preocupaciones y miedos es jugando con ellos. Aquí os presento un ejercicio de Creatividad Conductiva que sirve para ejercitar la memoria, el ritmo, la coordinación, la expresión corporal y que además trata el tema de los miedos de una forma lúdica, lo que ya de mano ayudará a quitarle hierro al asunto. Es importante que durante el ejercicio mantengáis el ambiente de juego y no lo paréis para cuestionar nada ni para corregir o amonestar. La sensación que les debe quedar a los niños es que han estado jugando y pasándoselo bien, aunque a ti te habrá servido para indagar un poco en lo que les asusta.


El ejercicio "La bolsa del terrooooor"

  • Hay un texto que siempre se repite y al que iremos añadiendo "cosas que nos asusten". Ponle un ritmo o una melodía pegadiza (pueden ayudarte los niños):
                        Cuando llega el fin de semana
                  hago lo que me da la gana
           cojo una bolsa grande
                                    y en ella meto lo que más me espante:
                                   (aquí añadir una cosa que me asuste)

  • Cada "cosa que me asuste" que añadamos tiene que ir acompañada de un gesto grande y teatral que lo describa:     ejemplo: las serpientes - hago de serpiente con mi cuerpo y mi cara 
  • ¡Le toca al siguiente! Repite la canción y la interpretación de la serpiente, y añade una nueva interpretación con un nuevo miedo:
                                                                      Cuando llega el fin de semana
                  hago lo que me da la gana
           cojo una bolsa grande
                                    y en ella meto lo que más me espante:
una serpiente
un fantasma
  •    Durante la canción todos bailamos enérgicamente y animamos al que canta. 
  • Todos tenemos que cantar la canción y recitar e interpretar toda la lista de miedos de todo el grupo y añadir al final una nueva.
  • Pierde el que se equivoque en la lista, o se olvide. 
  • Si ves que a alguno se le da mal y necesita práctica no lo saques del juego a la primera de cambio. Diles que tienen 4 vidas, como en los videojuegos, y así podrá seguir intentándolo y no se sentirá mal. A los demás tampoco les importará porque ellos también tendrán 4 vidas.
  • Y lo que digo siempre y no me cansaré de repetirlo: Tú debes ser el más loco y desvergonzado del grupo, así se animarán a soltarse, se reirán y querrán volver a jugar a esto otra vez.
  • ¡Practica porque para un adulto puede no ser fácil!                                   
   

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