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La mejor medicina: la risa

  De saber cuantos beneficios tanto físicos como sociales nos genera la risa seguro que ninguno

de nosotros recelaríamos tanto de regalarla a diestro y siniestro. Y es que la risa es una de las mejores medicinas que tenemos a nuestro alcance. ¡Y gratis!

Físicamente

  Cuando reímos todos, repito, todos los órganos de nuestro cuerpo se ven afectados positivamente:
  • Principalmente porque generamos endorfinas y eso relaja nuestro cuerpo y disminuye el dolor existente ya que son analgésicas. Tienen una composición similar a la endorfina y la heroína y ayudan al sistema inmunitario. Las personas con dificultades para reír libremente y ver la vida con sentido del humor pueden llegar a valerse de las drogas para conseguir ese efecto de felicidad que generan las endorfinas. Henri Rubenstein descubrió que un minuto de risa genera hasta cuarenta y cinco minutos posteriores de relajación.
  • Acelera nuestra respiración, con lo que ejercitamos el diafragma, con todo lo que ello conlleva (lee aquí sobre el diafragma)
  • Ejercitamos la cara, el cuello, el estómago, los hombros...
  • Disminuye el ritmo cardíaco
  • Aumenta el oxígeno en sangre, mejorando la circulación y abriendo los vasos sanguíneos (por eso nos ponemos rojos al reir)
  • ¡Quema calorías! Es un magnífico ejercicio aeróbico
  
 Todo se refleja en nuestra cara. El sufrimiento, el odio, la ira pueden convertir nuestro rostro en una amenaza para los demás, un aviso. Es lo que se conoce como la sonrisa invertida.




Se ha demostrado que riendo, aunque sin motivo, el hemisferio izquierdo desborda de actividad eléctrica en la zona de la felicidad (el núcleo caudado). Richard Davidson demostró con sus investigaciones que reir y sonreir de forma intencionada activa la actividad cerebral hacia la felicidad espontánea. Así que cuando estamos tristes o desanimados, obligarnos a nosotros mismos a reir (sin más o viendo una película cómica o pedir a alguien que nos haga cosquillas) nos hará sentir mejor inmediatamente porque se generará en nuestro cerebro toda esa actividad, además de los cambios físicos antes comentados. Se han hecho estudios con gente deprimida a los que ponían videos cómicos durante tres semanas. Las mejoras en sus síntomas fueron notorias frente al grupo al que le pusieron videos que no les hicieron reir.

Historia curiosa: Allan Pease en su libro el lenguaje del cuerpo cuenta la historia verídica de Norman Cousins, al que los médicos diagnosticaron angiolospondilitis, una enfermedad que le causaría un dolor insoportable y sin remedio hasta el día de su muerte. Ya que no le dieron esperanza ni tratamiento posible Norman hizo lo siguiente: alquiló todas las películas cómicas que encontró y una habitación de hotel. Estuvo viendo todas esas películas y riendo sin parar durante seis meses. Cuando al cabo de ese tiempo volvió a visitar a los médicos éstos quedaron asombrados pues su enfermedad ¡se había curado por completo!. Norman Cousins escribió entonces el libro Anatomía de la enfermedad  y generó un estudio masivo de los efectos de las endorfinas en el organismo.


Socialmente


  Como comentamos en el artículo sobre la sonrisa nos sentimos atraídos hacia la gente sonriente y que ríe porque, por efecto espejo, hacemos lo mismo sin querer y nos sentimos mejor. Igualmente estar rodeado de gente infeliz no nos hará sentir muy distinto a ellos.
  Reímos más si estamos acompañados que si estamos solos porque la risa tiene más que ver con socializar que con la gracia que pueda hacernos un chiste o una situación graciosa. Una muestra de ello es la publicidad: nos "caen mejor" los productos vendidos a través de un anuncio gracioso que de uno serio, incluso confiamos más en ese producto y recordamos con los amigos el spot en cuestión.
  Las personas subordinadas sonríen más en presencia de personas dominantes o de mayor rango (por aquello de resultar inofenivos y dispuestos), pero la gente que se siente superior sólo sonreirá ante personas a las que ve inferiores estando en un entorno amistoso (en plan perdonavidas, vamos...)
  Las mujeres sonríen más que los hombres y, aunque en un principio se creyó que era por una cuestión de subordinación histórica, resulta que ya de niñas lo hacen, con lo cual es una cuestión congénita, además de que el papel evolutivo de la mujer como cuidadora y apaciguadora encaja a la perfección con el papel y la imagen de la sonrisa. Pero los hombres saben instintivamente que si hacen reir a una mujer estarán más cerca de conquistarla. Así que las mujeres usan la sonrisa y los hombres la risa.


  Como se ve la risa es de las mejores cosas que podemos hacer por nosotros y mismos y, en extensión, por los demás. Puedes buscar la forma de obligarte a reír y alejar así la tristeza de tu vida y calmar el dolor físico si existiese. Tú puedes tomar la decisión de empezar a reir ahora mismo y empezar a cambiar tu vida. Si decides no hacerlo y seguir sufriendo por lo menos sabrás que eres tú quien ha escogido seguir por ese camino y habrás de asumir toda responsabilidad. Sea como sea, lo que es seguro es que después de leer este artículo habrás sacado algo en limpio.

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