Guardería: sí o no

guardería si o no  Iba a empezar este artículo escribiendo "cuando llega el momento de llevar a nuestros . Es, en realidad, una necesidad para los padres. Las necesidades que puedan tener los niños sólo, repito, sólo las pueden cubrir los padres. Nos sentimos mejor como padres si pensamos que les vendrá bien para su socialización y para prepararse para luego pasar al
Que nuestros hijos pasen por la guardería no es en absoluto una obligación, no es una necesidad para los pequeños
hijos a la guardería..." y lo he borrado porque me he dado cuenta de que esa es ya una frase hecha "llega el momento" como si fuese una obligación. Y no es así.
colegio, pero sólo es eso, una palmadita en la espalda que nos damos como padres para no tener demasiados remordimientos.
Y es que los niños no necesitan que les enseñen a socializar, hay una edad para eso y no es ni de bebés ni a los 2, 3 años. Si un niño es sociable lo será con o sin guardería y si no lo es no cambiará en nada, al menos no en nada positivo ya que le estaremos forzando. También es muy popular la idea de que en las guarderías fomentan las capacidades y el desarrollo. Pues bien: no hacen nada que no puedan hacer los padres, con el inconveniente de que no son los padres quien lo hacen con lo que el aprovechamiento de esas actividades es menor. Me explico: desde antes de nacer los niños están unidos a sus padres de una forma vital y única. Los padres les alimentan no sólo físicamente si no también emocinalmente y a través de ellos aprenden lo que es el mundo. La confianza de los niños en los padres es ciega, absoluta, están totalmente abiertos a aprender de ellos. El niño no tendrá la misma predisposición para aprender de personas que no sean los padres, en un lugar que no es su hogar y teniendo que compartir al adulto que les enseña con otros 20 niños, sin mencionar que ya empiezan a saber lo que es desconfiar desde que sus padres los han dejado en la guardería solos. Nunca se le da suficiente importancia al hogar. Es el refugio de los pequeños, es donde son libres y ellos mismos al 100%.  Luego están las guarderías de noche, pensadas para que los padres puedan salir, sobre las que ya ni quiero disertar porque si pasar las mañanas fuera no es conveniente, imagínate dormir fuera siendo tan pequeños. En fin...
  Entiendo que vivimos en una sociedad que casi nos obliga a tener que hacer uso de las guarderías. Todos tenemos que trabajar y si deseamos disfrutar de formar una familia y no tenemos cerca a familiares que nos ayuden no nos queda más remedio. Lo que no entiendo son a aquellas personas que desean tener hijos pero que su vida no cambie en lo más mínimo, tener un bebé y a los pocos meses dejarlo en la guardería para poder volver a mi vida de antes. Las guarderías deberían ser usadas sólo en casos extremos, cuando no tengamos apoyo de familia o no podamos dejar nuestro trabajo, nunca como "respiro" para los padres. En Finlandia, donde por cierto el nivel educativo es superior al español, los niños no van al colegio hasta los 7 años, y aún entonces se hace un exámen psicológico antes para ver si están preparados emocional y psicológicamente para afrontarlo. Si no es así empiezan incluso más tarde.  Las guraderías son un último recurso. No obligan a los niños a aprender a leer a una edad determinada, si aprenden por sí mismos mejor que mejor, no se les fuerza porque para los finlandeses la educación no es una carrera para ver quién termina antes y con las mejores notas. Hay un profesor por cada 6 o 7 alumnos y todo el sistema está pensado en evitar lo máximo posible conflictos emocionales en los niños. Los primeros años los pequeños se mueven con libertad por el colegio y todo está enfocado en desarrollar su creatividad para que así puedan aprender más y mejor en los años sucesivos. Sentido común, lamentablemente a años luz de España.
  En cuanto a las implicaciones emocionales de llevar a los niños a la guardería podeís leer un magnífico artículo de Susana Prieto Mori en el que lo explica. Pone un ejemplo de cómo se sienten los niños al dejarlos en la guardería el primer día comparándolo con la situación imaginaria de que, estando de luna de miel, unidos a nuestra pareja por el amor más incondicional y la total confianza del momento de nuestra relación, ésta nos abandona en un cuarto lleno de gente y con personas con bata blanca que nos separan de nuestro marido/mujer mientras éste se va sonriendo. Es igual. ¿Nos ponemos entonces en el lugar de los niños? Yo creo que no, ni en este caso ni en prácticamente ninguno. Me recuerda a unos padres de un alumno de 6 años que tuve que estaban preocupados porque en el parque el niño no se relacionaba. Y ellos le decían "anda, ve. Tienes que jugar con tus semejantes" , en ese momento yo le dije a la madre si ella entraba en un bar, sola, y se acercaba a cualquiera que estuviese allí a decirle que si se podía sentar con él a charlar y tomar algo. Si tuviesemos que hacerlo nos sentiríamos violentos, avergonzados, y eso antes de escuchar la respuesta de la persona elegida, que igual te mira de arriba a abajo y te dice que no. Volveríamos con el rabo entre las piernas, como muchos niños. Pero a ellos cuando vuelven llorando después de un esfuerzo tan grande (que sólo han hecho porque confían ciegamente en su papá o mamá que es quien se lo ha pedido) les damos la vuelta y les obligamos a volver a hacerlo. Porque, claro, se ha puesto de moda que es taaaaaan importante que los niños socialicen. En una lista de necesidades importantes que los niños deben tener cubiertas la capacidad de socialización no creo que estuviese ni en el puesto 15.
  ¿Cómo arreglamos ésto? Bien. Si se puede evitar la guardería, en mi opinión, lo haría. Realizaría muchas más actividades niños + padres, creativas, al aire libre, de aprendizaje específico con lo que fortalecería emocinalmente al niño y le daría tiempo y seguridad para que su personalidad coja forma. Los abuelos son una buena opción si no se puede estar con los niños constantemente, pero a modo de ayuda, no que pasen más tiempo con ellos que con los padres. Y en caso de verse obligados a tener que llevarlos a una guardería escogería una en la que al principio pueda estar con mis hijos en clase hasta que se les haga familiar el lugar y las personas que hay en él. Lo malo es que no permiten a los padres estar en la mayoría de las guarderías. Tendremos que empezar a exigirlo. ¡Exijámoslo! ¡Abracemos a nuestros hijos, cojámoslos en brazos todo lo que necesiten, démosles la mano, durmamos con ellos! ¡Tengámoslos tan cerca como podamos todo el tiempo que sea necesario para ellos! Necesitan del amor para crecer.

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