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Alfreda Isconopoulos, montaje en una maleta

  Alfreda Isconopoulos no significa nada, no es nadie. Parece
portada libro alfreda isconopoulos
una incongruencia que entonces se titule así esta obra de teatro pero tiene un porqué, igual que todo en ella. Los nombres de miles de actores quedan en la nada, como mucho conseguirán que se les nombre una vez en alguna parte, lo que no significa que lleguen a nada dentro de este mundo. Pueden ser nombres difíciles de recordar o tremendamente vulgares, eso no importa. Lo más probable es que nadie los recuerde. Cuando un actor entra a hacer un casting le mandan ponerse sobre una X de celofán pegada en el suelo, y en ese momento siente que no es más que esa marca pisoteada, de todas formas, a ojos de quienes le miran en esa sala es todo lo que es. Esa  X es la limitación creativa que sufre el actor una vez se adentra en el negocio de la interpretación.
 Tres actores muy diferentes van contando y viviendo los problemas  y absurdos que se presentan a partir del momento en el que uno decide que quiere vivir de este arte.  Es una obra de texto, de datos. Se cuentan momentos reales vividos tanto por los actores que la representan como por su autora. Momentos que nada tienen que ver con el arte pero que tristemente mueven todo “el negocio” y que explican porqué unos están arriba y otros tan abajo. No es que los tres personajes sean los mejores actores del mundo, al contrario son tremendamente imperfectos pero eso no justifica que no tengan trabajo. A partir de la desesperación tomarán una decisión que cambiará sus vidas para siempre.  En esta obra se critica todo, incluso a los propios actores. ¿Qué hace que actores que ni siquiera vocalizan tengan tanto trabajo? ¿por qué el talento tiene que pagar por trabajar? ¿para qué sirve una licenciatura en arte dramático si nadie te la exige para conseguir un papel? ¿de verdad las escuelas de formación actoral forman? Una crítica ácida y humorística que no deja títere con cabeza. Una obra en la que todo tiene un porqué y que incluso podría verse varias veces y siempre se descubrirá algo nuevo, bien en su texto, bien en cada gesto, en cada pequeño detalle: por ejemplo la escenografía es tan sencilla porque el actor no cuenta más que con su cuerpo y su ilusión por comunicar, para poder trabajar, por el mismo motivo cada personaje tiene sólo un vestuario, porque eso no es lo importante.  El espectador que no esté relacionado con el mundo del actor podrá aprender mucho sobre ellos y reírse a carcajadas. El que sí esté relacionado se verá reflejado y podrá reírse de sí mismo.


Esta obra se pensó tal y como es para poder seguir haciendo teatro en los tiempos que vivimos.
Es un montaje teatral que cabe en una maleta y no cuesta nada. Todo el trabajo es actoral y puede ser representada tanto en salas pequeñas como en teatros.


Y este el el trailer del montaje de Alfreda Isconopoulos realizado por la compañía Más tarde el mismo día

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