"El coloquio de los perros" Joglars. Crítica


"En esta adaptación de la novela ejemplar de Cervantes, Berganza es hembra, y hermana de Cipión. Los dos perros, bastante viejos ya, están en una perrera viendo pasar sus últimos días. Una noche, sin saber por qué, Cipión y Berganza adquieren de forma sobrenatural el don del habla. Con su charla, primero sorprenden y después interesan a Manolo, el guardián de la perrera en la que están encerrados. Sus palabras, en un lenguaje muy elaborado y un poco “antiguo” (dado que en otra vida fueron poetas), nos van explicando los detalles de sus vidas y las de las personas a las cuales han acompañado.
Los viejos perros Cipión y Berganza a lo largo de su periplo observan desde su mudez toda la condición humana, toda la miseria, todo el ridículo de los bípedos, y antes de que se les acabe la noche y les desaparezca el don del habla, explican la realidad auténtica: que los lobos son los pastores, que la defensa ofende, que los centinelas duermen, que la confianza roba y el que nos libera nos mata."  Info.: Teatre Poliorama.com . Ficha artística aquí
  Nada más ver el cartel que anunciaba que Joglars pasarían por mi ciudad el vello se me puso de punta de la emoción. Y es que reconozco que una tiene "la manga muy estrecha" en cuestión cultural y ama tanto el arte que casi no le gusta nada de lo que se hace (de casi todas las disciplinas artísticas) La parte buena de este cruel castigo que es el tener criterio, es que cuando algo me gusta lo disfruto hasta el último poro de mi ser, me siento alimentada, saciada, esperanzada y ,en definitiva, feliz en toda la extensión de la palabra. Por el contrario lo que no me gusta me ofende, me hiere, me enfurece, me causa demasiado mal para lo que vale, en realidad, pero una es así, entusiasta y apasionada (hacia un lado y hacia el otro).

  Mi país me tiene extremadamente disgustada por cuestiones variadísimas pero en gran medida por su atraso cultural, de conocimientos y ejecución. Ni siquiera me quiero extender en ésto porque como he dicho no lo vale, y esta es una entrada feliz, absolutamente feliz después de haber visto el trabajo de Joglars con El coloquio de los perros de Cervantes. Ya digo que hay poco de lo que se hace aquí que me guste pero para mi Joglars son una apuesta segura.  La calidad de sus trabajos se extiende a todo el trabajo en sí, interpretación, voz, escenografía, dirección... todo tiene un sentido, todo está justificado, y sólo lo justificado es lo que está. El peso recae en los actores, casi no hay escenografía (en la foto se puede ver TODA la escenografía), nada de un escenario recargado hasta los topes de elementos que no se van a usar. Al fin y al cabo, los tiempos que corren nos obligan a montajes sencillos, y cuando un escenario se llena de "cosas" me da la impresión de que se está intentando dar veracidad a la interpretación de los actores a través de ello, y eso no me gusta, porque lo que quiero es ver la maestría de los actores, y eso se ve, se oye y se siente con Joglars. Se cuida el trabajo corporal al máximo (por un lado con el estilo Teatro Farsa, común en montajes de Joglars, y por otro al "humanizar a los animales" protagonistas, consiguiendo tal elegancia y detalle que "animalizan a los humanos").  Una obra en la que los protagonistas son 2 perros podría caer con facilidad en una ejecución ridícula y manida, dejándonos ver a unos actores haciendo de perros y perderíamos el valor de todo lo que dicen, pero he ahí la sensibilidad y el buen hacer de esta compañía que, aún estando los 2 perros sentados como humanos hablando, ves a 2 perros sólo por como miran, como colocan los dedos de la mano y como respiran. Maravillosa también la creatividad con la que se hacen los cambios de los personajes secundarios sin salir de escena y con pequeños detalles que hacen volar la imaginación del público llevando a todos los ojos que les miran al mismo tiempo y lugar a la vez.  Y es que en mi opinión el teatro está para eso, para hacer volar nuestra imaginación, para asombrarnos con la capacidad de la creatividad y la interpretación de los actores, para hacernos pensar, recapacitar, ampliar nuestro vocabulario y nuestra cultura... en fin, para todo lo contrario a lo que hace la televisión. Pero no todo me pareció perfecto, me atreveré a decir, según mi humilde opinión, que quien menos me gustó fue el actor Xevi Vilá en su papel de Manolo, el guardia de seguridad, de hecho él abre la representación y, hasta que empezaron a aparecer el resto de personajes y él dejó de tener protagonismo, me quedé helada temiendo una gran desilusión. Cierto es que a medida que avanzó la obra, y ya para terminar, su actuación me cuadró un poco más, pero en un principio me pareció que estaba viendo teatro amateur por su forma de hablar sobreactuada.  De todas formas eso es un mínimo detalle que no te impide disfrutar de todo lo demás que es maravilloso, incluído, claro está el texto, todo lo que se dice y cómo se dice (inluída crítica social y cultural).
Siempre me disgusta comprobar que apenas se llena la platea en representaciones de calidad y que los montajes más zafios rebosan público y aplausos regalados, sólo por amiguismos. Aunque también hay ciudades y ciudades.
También quisiera comentar ya que me parece una buena iniciativa, que Joglars se ha adherido (como otras 300 compañías de teatro, circo y danza)  al programa Platea, del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música. con el que  se quiere promocionar espectáculos en unos 150 teatros. ¿Qué tiene de especial esta iniciativa? Pues que con ella se financian un máximo de 15 espectáculos por ciudad sin que a los ayuntamientos les cueste nada, se reparte la taquilla entre la compañía, el municipio y el INAEM. En el caso de que no se cubra el caché del espectáculo, será el Ministerio de Cultura el que se haga cargo del montante que falte. Así los espectáculos se mueven por todo el territorio español, llegando a ciudades que antes no podían porque el ayuntamiento no se veía capaz de cubrir el gasto, se usan teatros que por los mismos motivos estaban parados y se lleva algo más que teatro costumbrista y de compañías regionales a los distintos lugares del país, adaptando también el precio de las entradas al lugar. 
En definitiva: recomiendo encarecidamente ir a ver a Joglars con El coloquio de los perros. Podrá gustarte o no pero verás un trabajo a un nivel digno de llamarse profesional.

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