Guillaume y los chicos ¡a la mesa!

  Si tienes alguna película guardada en tu corazón, una de esas pocas que verás una y otra vez con deleite aunque no te importe que te sepas los diálogos al dedillo, aunque seas consciente de que no es la mejor película de la historia pero que te ha atrapado para siempre, ya sea por un actor, un personaje, la fotografía, la música o la historia, entonces entiendes como me hace sentir esta película.
 A mi me gustan los pequeños detalles, me resultan de gran valor y llenan mi día a día, así el título de una película, obra de teatro o libro ya me dice mucho, o me gustaría que lo hiciese, acerca de lo que tiene detrás. Es por ello que me molesta sobremanera la falta de respeto que parece mostrarse en la traducción de muchos títulos. He descubierto películas de alto nivel interpretativo a las que han traducido su título por uno que da a entender que es una pieza para pasar el rato riéndose con los "colegotas" entre cervezas.  Es como si a "Interstellar" la titulan en español "Aterriza como puedas...¡en otro planeta!" y se quedan tan anchos. Los títulos tienen mucha importancia, son la puerta que te llama la atención, que te intriga y da pistas sobre por dónde va el estilo, la temática e incluso el nivel artístico de la obra en cuestión. Y esto lo digo porque el título fue lo que primero me cautivó de esta pieza: "Guillaume y los chicos...¡a la mesa!" -¡Qué curioso!- pensé. -¿Quién es Guillaume y por qué lo nombran aparte?- y a partir de ahí necesité verla. En latinoamérica lo tradujeron por "Yo, mi mamá y yo" y, lo siento, pero no. Ese título deja fuera la valía, la inmensa inteligencia y la sensibilidad del filme. Soy consciente que hay títulos sin traducción literal o análoga en el idioma al que se traduce, o que cierto tipo de título venderá más en un país que en otro, pero aún así se puede hacer mucho mejor y respetar el porqué del título inicial, el que, seguro, tendrá una justificación con gran peso.

Premios y recorrido 

 Dicho ésto: ¿qué es Guillaume y los chicos...? Es una película francesa del año 2013, basada en una obra de teatro anterior del mismo protagonista, guionista y director. Gallienne ganó el premio Moliere en el año 2010 con la obra de teatro. Fue un éxito rotundo de público y se decidió pasarla al cine. La película también cosechó grandes éxitos: Premio Art Cinema y Premio SACD del festival de Cine de Cannes del 2013, en el 2014 fue nominada a 10 premios César, nada menos, y ganó cinco de ellos, Mejor película y Mejor ópera prima, montaje, adaptación y actor protagonista.   Es una comedia que te emociona profundamente. Desenreda asuntos sociales tan enrevesados de una forma tan magistralmente sencilla que te quita un peso de encima. Sentido común, inteligencia, humildad y sencillez. Porque sencilla es un rato: la obra de teatro es un monólogo sin apenas vestuario ni escenografía (¡cuánto me gustan ese tipo de montajes!) y la película es la vida de Guillaume, contada por él mismo. En España, en el año 2012, la protagonizó en los teatros Secun de la Rosa, dirigido por Julián Quintanilla.  La obra de teatro, como decía, tuvo muchísimo éxito, y la paró aún cosechando ese éxito porque, al representar una sola persona todos los personajes, llegó un momento en que comprobó que el público iba a verle para ver la proeza de ese actor solo en el escenario. Así que lo que pretendía contar quedaba en un segundo plano, y dejó la obra.

Sinópsis
escena pelicula guillame y los chicos a la mesa

  La película cuenta la infancia y parte de edad adulta de Guillaume, un hombre que creció con su
familia de alto nivel sociocultural en francia, confundido con quién es y quién se espera que sea. El título es la forma en que la madre tenía de llamar a la mesa a él y a sus hermanos. Ella marca una diferencia entre él y el resto de sus hijos, varones todos, que confunde a Guillaume. "¿Por qué lo dice así si yo soy chico también" comenta. Aunque tampoco se parece nada a sus hermanos, deportistas, varoniles, activos. Él es pasivo, delicado, demasiado educado y tiene una relación especial con su madre a la que admira e imita. "En esta familia no puedo ser hombre" dice llegando a una conclusión. Aunque tampoco le permitían ser niña.  A lo largo de la obra Guillame se desarrolla, se revela y se transforma.

Opinión

  En la película Gallienne también hace varios papeles, aunque no todos como en la obra. Hace de él mismo en todas las edades y de su madre. Es un deleite verle interpretar sin cliché alguno, sin ser un hombre travestido, si no una mujer, ni un adulto haciendo de niño, si no que ves la esencia de un niño. Y es que para convertirte en tu personaje has de captar esa esencia. No "hacer que haces", no poner voz infantil para hacer de niño o dar grititos y hacer amplios aspavientos con las manos para hacer de mujer. Cuenta una historia muy personal con una generosidad y una sencillez admirables (eso describe a un niño ¡qué curioso!). Esta obra es una declaración de amor.
  Resulta que nuestra sociedad sigue exigiéndonos que nos clasifiquemos, que seamos o una cosa u otra, pero que no nos quedemos en un término medio, que está mal visto. Pero puede que lo que escogemos ser no lo hayamos escogido realmente, si no que nos lo han inculcado, sea lo que sea. Por ahí va el descubrimiento de Guillaume. Dice Gallienne que cree que el éxito de su obra reside en que no pretende gustar, sólo contar. Así cada uno recibe la obra a su manera: hay quien la ve sólo como comedia, a quién le llega más profundamente y de forma más seria... El caso es que me parece que rezuma inteligencia por todas partes: desde la forma de contar a lo que cuenta, el montaje y la delicadeza de cada detalle, incluyendo la interpretación del protagonista. Una demostración de que se puede hablar de lo que se quiera y tener una opinión propia sin herir a nadie ni pisotear otras opiniones.