Falsa esperanza ¿es negativa?

nace la virtud y con ella la envidia  Para mi hablar de falsa esperanza es tan absurdo como hacerlo de envidia sana.no existen. Y es que una palabra excluye a la otra y por lo tanto no puede existir, son incongruencias. Lo de envidia sana lo usamos libremente para no sentirnos mal por sentir envidia. Lo único que podría tener de positivo es que estás así verbalizando y aceptando tus sentimientos, aunque no sean buenos. Pero por lo demás, es exactamente lo mismo que envidiar.
Así que si alguien te dice que siente envidia sana por ti, no le des más vueltas: te envidia malamente y punto.  Otra cosa es que te gustaría que te sucediese lo mismo que a esa otra persona pero que sinceramente te alegres por ella. En este caso se usa mal la frase porque no estamos sintiendo envidia. La palabra envidia implica rencor, rabia, enfado y deseo de que la otra persona no tenga aquello que anhelamos. Si el hecho de que la otra persona disfrute de esa suerte que quieres no te impide ser feliz, y si los dos tuvieseis la misma y aún así fuese maravilloso para ti eso NO ES ENVIDIA. Lo que me temo es que cuando alguien usa esas dos fatídicas palabras es que siente toda esa rabia e ira por tu culpa. Me gustaría que dejásemos de usarlo porque lo que conseguimos es que algo tan peligroso como la envidia se normalice y se vuelva habitual.
Opino lo mismo de ambas: que
  Pero vamos con la falsa esperanza. ¿Cómo puede estar tan generalizado y tan aceptado? Por un lado se nos inculca que no debemos rendirnos nunca, que tenemos que luchar por lo que queremos, que cuando te caes es bueno porque aprendes a levantarte y bla,bla,bla. Pero luego ¿resulta que tener esperanza es malo porque estás alargando el sufrimiento? Otra incongruencia porque alguien que tiene esperanza no sufre más que alguien que no la tiene. Al contrario. Una desilusión en un momento puntual es más fácil de digerir que aceptar que no hay solución, que no hay nada más, ninguna posibilidad. Pero tratamos, evitando la supuesta falsa esperanza, de protegernos contra ese momento de desilusión que tan inmensamente doloroso nos parece, y gratuito (porque como la esperanza es gratuita pues ese dolor también y además es culpa nuestra por haber albergado ilusión).

Por partes:

  • La esperanza es activa: quiere decir que te mueve a investigar, a descubrir, a no rendirte, te levanta cada día y te da fuerzas a seguir abriendo puertas. Te da motivos para continuar.

  • La aceptación es pasiva: es rendición, es dolor porque tienes que negarte la alegría de la posibilidad cada vez que aparece por tu mente y tu mente va a tratar de darte esperanza una y otra vez para mantenerte con vida así que te estás torturando a ti mismo. 
¿Cuál de estas dos opciones deseamos para un ser querido? Creo que a veces no nos paramos a pensar en qué pasará después de que la persona no tenga esperanza y acepte que no hay salida.

  No quiero decir que la aceptación sea negativa, es una parte muy importante de la recuperación pero no la totalidad del camino. Aceptas la situación en la que estás y que no te gusta y así puedes dar el siguiente paso. 
  Tememos la esperanza porque no nos garantiza la felicidad, no nos garantiza que consigamos lo que anhelamos y creemos que puede pasarnos la vida esperando. Pero no creo que nadie tenga el derecho de decirle a nadie que abandone, que deje de luchar porque nadie tiene la respuesta absoluta, nadie sabe qué se descubrirá mañana. Pongamos como ejemplo a Christopher Reeve. Después de su accidente le aseguran que jamás podrá volver a moverse ni a respirar por sí mismo. ¿Qué alternativas tenía? Pasarse la vida aceptándolo (esperando su muerte) o volcar su fortuna y su energía en investigación. No tenía nada que perder ni un plan mejor, además de que era más fácil para su familia vivir con un hombre alegre y lleno de esperanza que con alguien hundido. Ellos no se merecían eso. No perdió la esperanza, hizo todo lo posible por descubrir algo nuevo y gracias a él habrá alguien que se recupere algún día, gracias a que decidió seguir luchando y no perder la esperanza. Él sabía que posiblemente todos sus intentos no le ayudasen a él personalmente, que había mucho camino por recorrer, pero alguien tenía que romper con lo imposible. Si los padres de Raun Kaufman hubiesen aceptado el diagnóstico de autismo profundo irreversible de su hijo nunca le hubiesen recuperado y ayudado a ser una persona de capacidades iguales a todos. Los médicos estaban seguros de que era imposible una recuperación ni una mínima mejora, estaban seguros de que no hablaría jamás, estaban seguros de muchas cosas muy grabes y dolorosas aunque aseguraban no saber demasiado acerca del autismo ni tener respuestas a porqué, cómo y cuándo. ¿Entonces cómo podían asegurar tanto? Gracias a que estos padres no aceptaron todos esos imposibles hoy ayudan a cientos de niños y adultos con diagnóstico autista. ¿Qué podían perder? Ya les habían quitado toda solución, no podían hacer nada por su hijo, o eso dijeron. No creo que, si con el paso de los años no hubiesen conseguido ayudar a su hijo, mirasen atrás y se arrepintiesen de haber luchado tanto por él, de no haberle dejado por imposible, no creo que se arrepintiesen de haber creído en él. Creo que si de algo te puedes arrepentir al final de tu vida es de no haber intentado más, de no haber luchado más, de haberte rendido, no de haber hecho todo lo posible, de no darte por vencido. 
  La falsa esperanza no existe, existe la esperanza y siempre es buena. No seré yo la que vaya a decirle a la Loca de San Blas (de la canción de Maná) que su amor ha muerto y nunca volverá. Ella vive cada día feliz en su locura esperando a su amado, yo sólo conseguiría que se hundiese en el dolor. Además de que ¿cómo sé yo que no va a volver? ¿acaso he visto el cuerpo?

Lo dicho:

La esperanza genera descubrimientos y avances
La esperanza crea
La esperanza mantiene
La esperanza aleja la ira, la rabia y el odio que surgen de creer que algo no tiene solución

#creatividadconductiva
#sofiaherreradealvaro